Sal si te atreves. Título original, Jaula, Año, 2022, Duración, 106 minutos, País, España, Dirección, Ignacio Tatay, Guión, Isabel Peña, Ignacio Tatay, Música, Snorri Hallgrímsson, Fotografía, Oriol Barcelona, Reparto, Elena Anaya, Pablo Molinero, Eva Tennear, Carlos Santos, Eva Llorach, Sonia Almarcha, Esther Acebo, Mona Martínez, Eloy Azorín, Compañías, Pokeepsie Films. Productor: Álex de la Iglesia, Carolina Bang. Distribuidora: Sony Pictures España, Netflix CONTIENE ALGUNOS SPOILERS “Jaula” (2022) es la ópera prima de su director Ignacio Tatay, escrita junto con Isabel Peña, guionista de “As bestas” (2022). Producida por Álex de la Iglesia, cuenta la historia de Paula (Elena Anaya) y Simón (Pablo Molinero), una pareja que anhela tener un hijo. En camino a su casa, una noche en medio de la carretera, encuentran a una niña llamada Clara (Eva Tennear), quien no dice palabra alguna. La pareja se hace cargo de ella, pero con una extraña cláusula: mantenerla dentro de un cuadrado dibujad...
¿Es una pesadilla? o es... El Asesino
Título original, The Slayer, Año, 1982, Duración, 89 minutos, País, Estados Unidos, Dirección, J.S. Cardone, Guión, J.S. Cardone, Bill Ewing, Música, Robert Folk, Fotografía, Karen Grossman, Reparto, Sarah Kendall, F.J. Flynn, Carol Kottenbrook, Alan McRae, Michael Holmes, Sandy Simpson, Paul Gandolfo, Carl Kraines, Ivy Jones, Newell Alexander, Productora, The International Picture Show Company, Género, Terror . Slasher
Título original, The Slayer, Año, 1982, Duración, 89 minutos, País, Estados Unidos, Dirección, J.S. Cardone, Guión, J.S. Cardone, Bill Ewing, Música, Robert Folk, Fotografía, Karen Grossman, Reparto, Sarah Kendall, F.J. Flynn, Carol Kottenbrook, Alan McRae, Michael Holmes, Sandy Simpson, Paul Gandolfo, Carl Kraines, Ivy Jones, Newell Alexander, Productora, The International Picture Show Company, Género, Terror . Slasher
"The Slayer" es un film del año 1982 dirigido por J.S. Cardone ("The Forsaken", 2001; "8MM 2", 2005), siendo ésta su ópera prima. Cuenta con un guión propio, en colaboración con Bill Ewing.
Kay (Sarah Kendall), su esposo David (Alan McRae), el hermano de Kay, Eric (Frederick Flynn) junto con su esposa Brooke (Carol Kottenbrook), deciden pasar unas vacaciones en una isla desierta, alejados de la gran ciudad. Kay, una pintora de cuadros, tiene pesadillas recurrentes, y es así como la tratan de distraer, alegando que unos días afuera le sentarán bien. Es dentro de la isla, cuando ella comenzará a repetir sus visiones. Al parecer, sus sueños se confunden con la realidad. Un asesino los acecha.
Kay (Sarah Kendall), su esposo David (Alan McRae), el hermano de Kay, Eric (Frederick Flynn) junto con su esposa Brooke (Carol Kottenbrook), deciden pasar unas vacaciones en una isla desierta, alejados de la gran ciudad. Kay, una pintora de cuadros, tiene pesadillas recurrentes, y es así como la tratan de distraer, alegando que unos días afuera le sentarán bien. Es dentro de la isla, cuando ella comenzará a repetir sus visiones. Al parecer, sus sueños se confunden con la realidad. Un asesino los acecha.
“El maleficio satánico” en México o bien “El asesino de la isla” titulada así en España, es una película que habla de los sueños y más en específico de las pesadillas. Dos años antes de la genial “Pesadilla en Elm Street” (1984, Wes Craven), se pueden apreciar coincidencias bastante notables, pero sutiles con la obra posterior. El asesino es alguien de apariencia casi sobrenatural, sus garras, con uñas enormes, recuerda claramente al famoso Freddy y sus cuchillas. Kay toma café para quedarse despierta de la misma manera en que lo hace Nancy. Lo que sucede en los sueños se traslada al plano de la realidad…
Sin embargo, se pueden percibir diferencias lo suficientemente notables. Mientras que en “Pesadilla” los personajes principales son adolescentes, acá son todos adultos. Y en vez de suceder en una ciudad, sucede en una isla, apartada de toda civilización. Cabe preguntarse qué harían un par de personas en un lugar como ese.
Además, mientras que a Freddy se lo ve en toda la película, siendo un villano carismático y característico de toda la obra, acá optan por utilizar la herramienta del punto de vista subjetivo, sin mostrar hasta el final el rostro del asesino. En el film de Craven, la casa está presente todo el tiempo como parte de los sueños de Nancy. En cambio, en "The Slayer", es un teatro abandonado el protagonista de las pesadillas.
Como si se tratara de “Diez Negritos”, la novela de misterio de Agatha Christie, van muriendo uno a uno en manos de alguien – o algo – desconocido. Oh casualidad, también sucede en una isla.
El film se toma su tiempo en arrancar. Con un ritmo más bien paulatino, las muertes no son lo importante. Lo verdaderamente crucial es qué sucedió en el pasado. La película nos entrega pequeñas pistas en el transcurso de toda la trama. Sin una explicación tan concreta (como sí sucede en “Pesadilla”), el film invita a encontrar y develar el misterio que se esconde detrás de las pesadillas recurrentes y premonitorias de Kay.
Lejos del parecido con la obra de Wes Craven, Cardone opta por unos acercamientos a la mente profunda de Kay, a través de pequeños travellings que se aproximan lentamente a su rostro.
El final, su gran punto a favor, es de lo más extraño. Entre grotesco y confuso da lugar a libres interpretaciones. Sin embargo, hay algo verdaderamente “freudiano” que emana toda la obra. “The Slayer” habla de la culpa que genera un acto del pasado que no se puede olvidar, al menos no desde lo inconsciente, y que aparece en forma de pesadilla para recordar al espectador que no hay manera de escapar a lo que nos acecha.
“The Slayer” no se puede encasillar entonces en un típico slasher. Entre el terror y el suspense, junto con una pizca de surrealismo, vale más por rareza que por calidad cinematográfica. Sin duda, una obra singular y llamativa. Queda la incógnita si Craven se inspiró un tanto en ella o no. Sea como sea, merece un visionado.
Escrito por Leandro Germán Schmidt.
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Subtítulos disponibles en Subdivx.
Sin embargo, se pueden percibir diferencias lo suficientemente notables. Mientras que en “Pesadilla” los personajes principales son adolescentes, acá son todos adultos. Y en vez de suceder en una ciudad, sucede en una isla, apartada de toda civilización. Cabe preguntarse qué harían un par de personas en un lugar como ese.
Además, mientras que a Freddy se lo ve en toda la película, siendo un villano carismático y característico de toda la obra, acá optan por utilizar la herramienta del punto de vista subjetivo, sin mostrar hasta el final el rostro del asesino. En el film de Craven, la casa está presente todo el tiempo como parte de los sueños de Nancy. En cambio, en "The Slayer", es un teatro abandonado el protagonista de las pesadillas.
Como si se tratara de “Diez Negritos”, la novela de misterio de Agatha Christie, van muriendo uno a uno en manos de alguien – o algo – desconocido. Oh casualidad, también sucede en una isla.
El film se toma su tiempo en arrancar. Con un ritmo más bien paulatino, las muertes no son lo importante. Lo verdaderamente crucial es qué sucedió en el pasado. La película nos entrega pequeñas pistas en el transcurso de toda la trama. Sin una explicación tan concreta (como sí sucede en “Pesadilla”), el film invita a encontrar y develar el misterio que se esconde detrás de las pesadillas recurrentes y premonitorias de Kay.
Lejos del parecido con la obra de Wes Craven, Cardone opta por unos acercamientos a la mente profunda de Kay, a través de pequeños travellings que se aproximan lentamente a su rostro.
El final, su gran punto a favor, es de lo más extraño. Entre grotesco y confuso da lugar a libres interpretaciones. Sin embargo, hay algo verdaderamente “freudiano” que emana toda la obra. “The Slayer” habla de la culpa que genera un acto del pasado que no se puede olvidar, al menos no desde lo inconsciente, y que aparece en forma de pesadilla para recordar al espectador que no hay manera de escapar a lo que nos acecha.
“The Slayer” no se puede encasillar entonces en un típico slasher. Entre el terror y el suspense, junto con una pizca de surrealismo, vale más por rareza que por calidad cinematográfica. Sin duda, una obra singular y llamativa. Queda la incógnita si Craven se inspiró un tanto en ella o no. Sea como sea, merece un visionado.
Escrito por Leandro Germán Schmidt.
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